El paso en el cual procesiona María Santísima Consuelo de las Tristezas, ha sufrido varios cambios a lo largo de su historia, siendo transformado de varales para horquilleros, a trabajaderas para ser llevado por hermanos costaleros.

En sus inicios, Nuestra Madre procesionaba en un paso de madera tallado, con varas de palio lisas, y un techo de palio y bambalinas de color celeste y manto del mismo tono, con bordados en dorado.

En la transformación del paso, desde los varales hacia las trabajaderas, el paso se transformó por completo, adquiriendo unos respiraderos y canastilla repujados en metal por el orfebre malagueño Cristóbal Martos.

El palio se sustituyó con unas bambalinas y techo de palio, que pasaron a ser de maya dorada, con bordados dorados y luciendo Nuestra Madre Consuelo de las Tristezas un manto de terciopelo azul bordado por varias hermandas. Iluminando la parte trasera del paso, se adquirieron unos candelabros de cola, que pertenecieron a María Santísima de la Esperanza de Triana, Hermandad de la Esperanza de Triana de Sevilla, los cuales aún conserva la Hermandad y procesiona con María Santísima Consuelo de las Tristezas.

En los últimos años, las modificaciones del paso fueron unas nuevas varas de palio repujadas, y un nuevo techo de palio y bambalinas de terciopelo verde, al igual que el manto con el cual procesiona nuestra Madre. El llamador, igualmente donado por los hermanos costaleros, lleva repujado los monumentos más significativos de la Hermandad, como la Iglesia de Santa Cecilia, nuestra sede canónica, y el tajo de Ronda y dos costaleros portando nuestro escudo.